Danone: Don Quijote de la Mancha . 1979

En 1979, TVE emitió Don Quijote de la Mancha, una serie de dibujos animados de producción íntegramente española, con la que se pretendía acercar al público más joven la obra de Cervantes. Producida por José Romagosa y dirigida por Cruz Delgado, quien fue galardonado con un  premio Goya, la serie contó con 39 episodios basados en ambas partes de la novela. La adaptación, de impecable factura, corrió a cargo del guionista Gustavo Alcalde y fue supervisada por el académico Guillermo Díaz-Plaja. A todos estos elementos, que permitieron la producción de una serie ya mítica en nuestro país, debemos añadir la intervención de actores de la talla de Fernando Fernán Gómez y Antonio Ferrandis, quienes, respectivamente, se encargaron de las voces de Quijote y Sancho.

Ese mismo año, la empresa Danone comenzó a regalar con la compra de sus yogures una colección de noventa y cuatro cromos, que reproducían fotogramas extraídos directamente de la serie de televisión, para incluir en un álbum de 15 pesetas de precio. Los cromos, limitados a episodios de la primera parte, recogían buena parte del excepcional material que había sido recopilado por parte de los productores. Con el propósito de generar los escenarios en los que se ambienta la serie, se emprendieron largas jornadas de viaje y de investigación a lo largo y ancho de la ruta de don Quijote.  De este modo, se reunió una amplia colección de pinturas a la témpera en las que se recogían diversos exteriores e interiores localizados en la Mancha. Todos ellos, además, buscando la fiel reproducción del modelo, evitando la arbitrariedad y posibles anacronismos. El magnífico resultado de este riguroso proceso de documentación, en el que destaca el verismo de los paisajes y las arquitecturas rurales manchegas, podemos apreciarlo en los cromos de este álbum. No obstante, en consonancia con el estilo infantil/juvenil de la serie, este verismo se alterna con un carácter más fantasioso e irreal, tal y como podemos comprobar en aquellos episodios imaginados por don Quijote. Así, si bien siempre se nos ofrece el suceso puramente real (los molinos, la venta, las ovejas o los odres), también se plasma el evento tal y como lo inventa “el de la triste figura” (gigantes, un castillo, los ejércitos del Gran Emperador Alifanfarón o más gigantes).

En cuanto a los personajes, los principales protagonistas se inspiran en los modelos ya bien tipificados y prototípicos, aunque don Quijote aparece novedosamente pelirrojo. Únicamente cabe ser destacada la inserción del propio Cervantes en el papel de personaje-narrador y, como resulta habitual en las series de dibujos animados, se presta una especial atención a los animales de la obra cervantina (Rocinante, Rucio y el galgo), los cuales adquieren una mayor entidad como protagonistas. En este sentido, la escena del reencuentro entre Sancho y su burro, también incluida en otras colecciones de cromos, es tratada con una gran emotividad.

Texto de Fernando González Moreno

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