Don Quijote en los tebeos

 

La obra más importante de Cervantes se ha traducido, como se sabe, a un gran número de idiomas y ha sido reproducida mediante miles de ediciones diferentes. La novela Don Quijote de La Mancha ha dado lugar a infinidad de estudios en todo el mundo y su más conocido protagonista ha sugerido muy diversas interpretaciones. Puede afirmarse que Don Quijote hace ya mucho tiempo que pasó a ser un elemento simbólico muy significativo, todo un mito universal.

El impenitente caballero ha sido así objeto de una doble textualidad: por un lado el magistral texto de Cervantes y por otro la pluralidad de figuraciones aportadas por artistas de todas las épocas que han ilustrado e interpretado la narración. Entre esas múltiples imágenes nos encontramos las realizadas dentro de lo que se ha denominado el NOVENO ARTE, la historieta, el tebeo, el cómic…

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua recogió por primera vez en su edición de 1970 la voz tebeo con la siguiente acepción: “(De TBO , nombre de una revista española fundada en 1917). Revista infantil de historietas cuyo asunto se desarrolla en series de dibujos. Sección de un periódico en la cual se publican historietas gráficas de esta clase.”

Nos encontramos así con una lectura de El Quijote a medio camino entre dos grandes disciplinas: la literatura y el arte. De la primera recoge párrafos, adapta el texto, lo presenta en versión libre o fiel; del segundo atesora los mejores recursos para expresar de forma libre o fehaciente la imaginación de Cervantes, renovada o vivificada por cada uno de los dibujantes, lo que da como resultado una nueva obra de arte que hay que contemplar y leer a la vez.

Se genera así en el ámbito de las historietas o tebeos una nueva iconografía que el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha integra en su proyecto de investigación sobre la Iconografía popular del Quijote . Una iconografía popular que no es dirigida por un sector privilegiado de la sociedad a otro desfavorecido de la población. Por el contrario, es un lenguaje visual que nace en muchos casos al amparo de las necesidades del hombre con la significativa peculiaridad que llega a todos los sectores de la sociedad. Es capaz, por ejemplo, de conmover a una persona culta en un aspecto y al pueblo llano en otro. La iconografía popular no está restringida ni para el que la crea ni para el que la consume. El lenguaje visual tiene la gran virtud de que también llega a la gente que no sabe leer los textos, pero que sí puede leer las imágenes .

Por otra parte, en el caso de los tebeos hay una actitud hacia el coleccionismo y la lectura de aventuras que casi todos hemos practicado en alguna etapa de nuestra vida.