IV REUNIÓN DE LA

RED ESPAÑOLA DE VOLCANOLOGÍA

 ALMAGRO

9-13 de septiembre de 2008

 

 

ALMAGRO Y SU ENTORNO 

 

La Ciudad.-  El origen de Almagro es dudoso y controvertido. Mientras que para algunos historiadores éste es romano, para otros, Almagro nace en torno a un pequeño castillo  árabe llamado Almagrib. En 1176, el rey Alfonso VIII otorga a los monjes de Calatrava unos territorios situados entre el Río Jabalón y el Arroyo Pellejero, que eran conocidos por el nombre de Almagre, en alusión al color rojizo de los terrenos volcánicos en los que se asentaban. Para algunos en este privilegio de Donación Real, está el origen de la actual ciudad.

En 1213 Almagro tiene concedido el Fuero Poblacional  por Gonzalo Yáñez de Novoa, Maestre de Calatrava. Este Fuero es confirmado en 1222 por el rey Fernando III. Desde la segunda mitad  del siglo XIII, Almagro es la Capital de la Orden de Calatrava, en ella Alfonso X convoca Cortes en 1273, realizándose la escritura de Convivencia entre el Maestre Ruy Pérez Ponce y los habitantes de Almagro, sobre derechos de hornos, mercados y portazgos.

                               

                      Museo del encaje                                                                                 Antigua Universidad                                                              Casa de Comedias

La ciudad se concibe a modo de una “bastida”, es decir, como un asentamiento de nueva planta con un trazado urbanístico predeterminado, en el que se contemplaba la cesión de terrenos para edificar dentro del perímetro de la ciudad, así como tierras de cultivo para el sustento de sus habitantes y pagos de tributos. El primitivo núcleo de población  creció con cierta rapidez, hasta alcanzar dimensiones parecidas a las que tendrá la ciudad moderna. En un principio su perímetro va a estar amurallado. No han llegado a nuestros días restos de la muralla, en parte debido a la mala calidad de los materiales de construcción, y en parte a que a lo largo de los siglos se reutilizó como lugar de hábitat. En el siglo XIV la villa cuenta con pósito, cárcel, casa del Concejo y carnicerías, un castillo y la parroquia de San Bartolomé. En la muralla se abrían puertas y portillos  que eran conocidos como arcos. Destacaba el  de Santo Domingo o de Villa Real, edificado en 1373, el de Calatrava, el de Granada y el más reciente llamado de Valenzuela, construido en 1791 y del que aún hoy se conservan restos.  En estas puertas se controlaba el tránsito de personas y mercaderías, estando establecidos en ellas los puntos de cobro de impuestos. La pujanza de Almagro en la Edad Media se pone de manifiesto por su actividad de ferias y mercados. Se celebraban en la villa dos ferias anuales, de casi un mes de duración cada una, que perviven a lo largo de los siglos venideros. En el siglo XV, la vinculación de los banqueros alemanes Fugger con Almagro marca el inicio de una nueva etapa de prosperidad que irá creciendo a lo largo del siglo XVI. En la villa se empiezan a construir los grandes edificios más representativos de la arquitectura civil y religiosa de la época. Almagro crece extramuros diseñándose y poblándose los arrabales de San Pedro, Santiago, San Juan, San Ildefonso, San Lázaro y San Sebastián. 

            

Palacios e iglesias de Almagro

  Se funda el monasterio y la universidad de Nuestra Señora del Rosario por el clavero de la Orden, Fernando Fernández de Córdoba, y el Hospital de la Misericordia y el Monasterio de la Asunción de Calatrava por el Comendador Mayor, Gutierre de Padilla. Se construye la iglesia parroquial de Madre de Dios, el convento de La Encarnación, las dependencias mercantiles de los Fugger, y numerosos palacios y casas solariegas de la nobleza, entre los que destaca el de la familia del Conde de Valdeparaiso, así  como las casas conventuales de numerosas órdenes religiosas como los agustinos, jesuitas, franciscanos y los hermanos de San Juan de Dios. Durante el siglo XVIII, las gestiones realizadas por el Conde de Valdeparaiso, Ministro de Hacienda del rey Fernando VI, hacen que se nombre a Almagro capital de la provincia de La Mancha, durante los años 1750 a 1761.  Es en este siglo cuando los encajes de Almagro empiezan a cobrar fama, y también cuando las desamortizaciones auspiciadas por Carlos III afectan muy negativamente al patrimonio monumental de la ciudad. Durante el siglo XIX Almagro se incorpora a los progresos que los nuevos tiempos acercan a las ciudades importantes. En 1845 se construye la Plaza de Toros, en 1858 llega el telégrafo, y dos años después, en 1860, el ferrocarril. En 1863, en  Almagro se instala el cuartel provincial de caballería, y en 1864 se inauguran un teatro y el casino. En 1897 cuenta la ciudad con luz eléctrica. La segunda mitad del siglo XX es una época de reconocimiento de la riqueza artística, monumental y arquitectónica de Almagro. Son estos años los de la restauración del Corral de Comedias y la Plaza Mayor, incluyendo el edificio del Ayuntamiento.

En 1972 Almagro es declarado Conjunto Histórico-Artístico. Se inicia una intensa campaña de rehabilitación de edificios civiles y religiosos. El Festival Internacional de Teatro Clásico convierte a Almagro en referente cultural a nivel internacional. Almagro es Ciudad de Cultura y Teatro.

En el Ayuntamiento de Almagro se encuentra a disposición del visitante un servicio de alquiler de PDAs (2€) para acceder a rutas turísticas guiadas por GPS

 

 

 

Corral de Comedias

Corral de Comedias.- En la arquitectura civil de los siglos XVII y XVIII, en la provincia de Ciudad Real, tienen importancia la construcción de corrales de comedia. Son numerosos los edificios construidos para llevar a cabo en ellos representaciones teatrales, sin embargo son pocos los que han llegado a nuestros días en un adecuado estado de conservación. El cambio de mentalidad que se lleva a cabo en la sociedad como consecuencia del paso a la Edad Moderna, lleva a que las representaciones abandonen en buena medida su carácter sacro, y pasen a representarse desde los pórticos de las iglesias  y plazas mayores, para llevarse a cabo en espacios cerrados concebidos con el único fin de albergar las representaciones teatrales. Las nuevas exigencias del público hacen necesario acondicionar espacios con buena acústica y una cierta comodidad. Nacen así los corrales de comedia que siguen el modelo arquitectónico de las casa mesón. El Corral de Comedias de Almagro se denomina en los documentos de la época como “mesón de las Comedias”. 

El Corral de Comedias de Almagro que es declarado Monumento  Nacional en 1955, se encuentra ubicado en la Plaza Mayor  de Almagro. Se accede a su interior mediante un zaguán que desemboca en el patio, donde los elementos arquitectónicos son los propios de la arquitectura popular. El patio, llamado de los Mosqueteros”, es porticado con columnas y pies  derechos de madera con sencillas zapatas y bases troncocónicas de piedra caliza. En el frente se encuentra el tablado colocado en alto, al que se accede por puertas laterales situadas al fondo de la galería del primer cuerpo del patio.  Sobre esta galería de la planta baja, existen dos corredores  desde los que asistían a las representaciones las damas y el público más distinguido.  Estos corredores están, formados por pies derechos de madera con zapatas, techumbre de viguetas y balaustrada de madera. El conjunto se protege por un alero con canecillos.  Junto al escenario existen aposentos cerrados por celosías lo que dificultaba que el resto del público pudiera reconocer a los personajes de la nobleza y el clero que desde allí asistían a las comedias. Cuando en el siglo XVIII se prohíben los corrales de comedias, el de Almagro cae en el olvido, recuperándose en todo se esplendor en la segunda mitad del siglo XX. Todo el entramado de madera del teatro está pintado en rojo almagre, y los paramentos de mampostería se encuentran encalados.

 

 

 

                              

 

Palacio de los condes de Valdeparaiso, sede de la IV Reunión de la Red Española de Volcanología

Palacio de Valdeparaiso.- Las casas nobles o palacios son el máximo exponente artístico de la arquitectura civil en Almagro. Sirven de elemento diferenciados entre la nobleza  y la burguesía,  del pueblo llano. Los escudos serán reflejos de linajes, fortunas y hazañas. Los palacios son una demostración de poder de la nobleza provinciana y de emulación de la ostentación y poder de la nobleza que vive en la Corte. La arquitectura de los palacios y casas nobles evolucionará muy poco del siglo XVI al XVII. Será en la decoración donde se note un mayor gusto por los elementos barrocos. Sin embargo en algunos palacios como en el del Conde de Valdeparaiso, el barroquismo también influirá en las técnicas constructivas y arquitectónicas. El palacio de los condes de Valdeparaiso es el más representativo del barroco en toda la provincia de Ciudad Real. Perteneció este palacio a don Juan Francisco Gaona y Portocarrero, primer conde de Valdeparaiso, título que en el año 1705 le concedió el rey Felipe V, tras su matrimonio con doña María Arias  de Porres Rozas y Treviño, marquesa de Añavate. El palacio tuvo varias remodelaciones, la primera de ellas  a finales del siglo XVII. En el siglo XVIII se le dotó de gran suntuosidad por el entonces conde de Valdeparaiso que era Ministro de Hacienda del rey Fernando VI, en la última restauración llevada a cabo en la segunda mitad del siglo XX se pierden la suntuosa pintura mural de la escalera, mandada hacer por el primer conde de Valdeparaiso en el año 1699.

El palacio se sitúa en una de las calles más importantes de Almagro, compartiendo el espacio urbano con los de Torremejía y Oviedo, así como con el antiguo convento de monjas Bernardas. Para realzar la fachada del palacio, el conde mandó derribar el antiguo hospital de las Ánimas y acondicionar en el solar una plazoleta. En el exterior del palacio destaca su fachada cuya composición está marcada por la monumental portada que sirve de referencia para la construcción de las torres que flanquean la fachada y para la distribución de ventanas y balcones en las dos plantas de las que consta el edificio. Las torres que están cubiertas por tejado a cuatro aguas, se rematan por linternas de ocho lados que terminan en agujas con bolas de pizarra.

 La monumental portada está formada por dos cuerpos. El inferior es adintelado y está enmarcado por una gruesa moldura-baquetón con orejeras y pilastras toscanas con festón rebajado. Las pilastras están decoradas con delicadas guirnaldas y sostienen un destacado entablamiento decorado en su centro con un florón carnoso. Sobre éste se dispone el segundo cuerpo en el que se abre un balcón, enmarcado en moldura con orejeras en las que están inscritos los anagramas de Jesús y de María, profusamente decorada con elementos vegetales envolventes. Sobre el balcón un nuevo florón que divide una gruesa moldura,  con el nombre de José, y en ella la inscripción “AÑO DE 1699”. Una venera remata el conjunto de la portada. A ambos lados del balcón se sitúan sendos escudos con las armas de Roza, Maldonado, Bustamante y Treviño, en el de la izquierda, y las de los Arias, Mieses, Maldonado y Sagramena a la derecha. Estos escudos están sujetos por la mano de dos niños que sostienen con la otra mano las  coronas marquesales sobre las que descansan dos ángeles que posan sus manos en ellas. En las esquinas del entablamiento se alzan dos jarrones profusamente decorados con pámpanos y racimos de uvas. La portada del palacio comunica con un zaguán que da entrada a un patio y al resto de dependencias de la casa. En el interior destacan el salón de armas, la antecapilla y la capilla. 

El patio es cuadrado y ha sufrido alteraciones en la última restauración que se hizo del edificio. Es cuadrado y porticado con columnas toscanas de piedra sobre las que se instalan zapatas de madera ricamente decoradas. En algunas zapatas está labrada la cruz de Calatrava. Sobre el patio existe una galería cerrada desde el siglo XIX formada por pies derechos con zapatas y balaustrada. En el lado que se abría al jardín, el palacio tiene una galería de madera sobre columnas de piedra. La capilla se sitúa en el interior del torreón izquierdo. Es interesante la cúpula que está ricamente decorada con yeserías que representan elementos vegetales entre los que destacan grandes hojas carnosas, frutos, volutas y guirnaldas. En las pechinas se representan pintadas las armas de la familia. La última restauración-remodelación  del palacio es obra del arquitecto Alejandro Moyano. En la actualidad está destinado a albergar manifestaciones académicas, culturales y de hospedaje. 

Teatro Municipal  de Almagro afectado por el terremoto del 12 de agosto de 2007

 

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Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio

Grupo de Investigación: Geomorfología Territorio y Paisaje en Regiones Volcánicas

Estela.Escobar@uclm.es